La entrevistadora la observó durante unos segundos, entrelazó las manos y se inclinó ligeramente sobre el escritorio.
—¿Por qué deberíamos contratarte?
Camila miró el rostro de la entrevistadora y dejó de sonreír. Tragó saliva; aquella pregunta era intimidante y directa. Recordó cuando Tommy se la había hecho durante una de sus prácticas. Entonces volvió a sonreír.
—No solo puedo hacer el trabajo, también puedo ofrecer excelentes resultados. Puedo integrarme fácilmente al equipo y a la cult