60.
MEGAN
Cuando abro los ojos, la habitación está bañada por la luz de la mañana.
Parpadeo varias veces antes de incorporarme lentamente.
Por un instante me desoriento.
Después recuerdo dónde estoy.
Bahamas.
El hotel.
Asher.
Miro automáticamente hacia el otro lado de la cama.
Está vacío.
Las sábanas están revueltas, señal de que se levantó hace rato.
Frunzo apenas el ceño.
—¿Asher?
Mi voz se pierde en el silencio de la suite.
No hay respuesta.
Me pongo de pie y camino descalza por la habitación.
E