52.
ASHER
El volante está caliente bajo mis manos.
No sé si es por el sol que cae sobre el parabrisas… o por la forma en que lo estoy apretando desde hace ya varios minutos mientras avanzo por la ciudad con una dirección clara, pero con la cabeza hecha un caos.
El tráfico se mueve lento.
Demasiado lento para la ansiedad que me recorre el cuerpo.
Mi mirada salta constantemente entre la calle y el reloj del tablero. El lugar al que voy no queda lejos, pero cada semáforo en rojo se siente como una pr