47.
MEGAN
Lo primero que siento al abrir los ojos es un leve martilleo en las sienes.
No es un dolor insoportable, pero sí el suficiente para recordarme, incluso antes de incorporarme, que ayer fui mucho más generosa con el alcohol de lo que acostumbro.
Aprieto los párpados durante unos segundos y dejo escapar un suspiro.
—Nunca más...
Murmuro para mí misma, aunque sé perfectamente que toda persona que despierta con resaca dice exactamente lo mismo.
Permanezco acostada un momento, intentando ordena