48.
ASHER
Desde que salimos de la habitación noto algo diferente en Megan.
No es solo que sonría más.
Es la forma en que mira las cosas.
Antes caminaba con la cabeza baja, como si cualquier recuerdo pudiera alcanzarla en cualquier esquina. Hoy, en cambio, se detiene frente a cada jardín del hotel, observa las flores tropicales, comenta lo transparente que es el agua de las piscinas y hasta se queda varios minutos mirando un grupo de flamencos rosados que descansan cerca de uno de los lagos artifici