47.
ASHER
No duermo.
Ni un segundo.
La casa está completamente en silencio, pero mi mente no se detiene ni un instante. Doy vueltas en la cama una y otra vez, mirando el techo oscuro de la habitación mientras el reloj avanza lentamente hacia la madrugada.
Cada vez que cierro los ojos aparece su rostro.
Megan.
Su expresión cuando me dijo que no podía perdonarme.
La forma en que su voz temblaba mientras intentaba mantenerse firme.
El momento en que vi el dolor real en sus ojos, no enojo… dolor.
Ese e