38.
MEGAN
Finalmente puedo decirlo sin miedo a romperlo.
Estoy feliz.
No es una felicidad escandalosa ni perfecta. No es de cuentos de hadas ni promesas eternas. Es una felicidad tranquila, construida a pequeños pasos, a conversaciones incómodas que terminan en abrazos, a miradas que ya no esquivan lo que sienten.
Han pasado varios días desde aquella mañana en la cocina. Días donde Asher y yo hemos ido encontrando una especie de equilibrio nuevo. Pasamos tiempo juntos después del trabajo, vemos al