34.
MEGAN
El aeropuerto privado es exactamente tan absurdo como imaginaba.
Desde que salimos de la casa siento que estoy entrando en un mundo al que nunca pertenecí realmente. Todo es demasiado elegante, demasiado silencioso, demasiado caro. Hay empleados esperando en cada esquina, salones privados más grandes que algunos apartamentos en los que viví y enormes ventanales que permiten ver la pista donde descansa el avión que nos llevará a las Bahamas.
El avión.
Porque, por supuesto, Helena tenía un