24.
MEGAN
Descubro que ignorarlo es más fácil de lo que pensé.
No porque no lo vea.
Sino porque me obligo a no verlo.
Si escucho la puerta principal abrirse, me encierro en mi habitación. Si lo oigo caminar por el pasillo, bajo la música con auriculares y finjo estar dormida. Si sé que es hora de cenar, llevo el plato a mi cuarto y como sentada en la cama, mirando una serie que no estoy realmente viendo.
Él no dice nada.
Yo tampoco.
La semana pasa lenta. Pesada.
Vivir con Asher no es incómodo por