21.
ASHER
Me despierto antes de que suene la alarma, como casi siempre. El hábito es una segunda piel difícil de quitar. Durante unos segundos me quedo mirando el techo, desorientado por una sensación distinta en el ambiente. No es ruido exactamente. Es… presencia.
No estoy solo.
El pensamiento se instala con un peso extraño en el pecho.
Me incorporo y escucho con más atención. Hay un sonido leve, intermitente. Algo chisporroteando. Metal contra superficie. Un aroma comienza a filtrarse por debajo