22. Dicen que estoy casada
Capítulo 22
Tía Adelina se adelantó, extendiendo los brazos como si pudiera bloquear el paso.
—No puedes irte así, Nora. El novio sufrirá una gran vergüenza si la dejas en el altar.
Nora ladeó apenas la cabeza, su voz tan suave que obligaba a todos a inclinarse para escucharla.
—Escuchaste al señor Wilmore, tía Adelina. Dicen que ya estoy casada. Estoy segura de que esto es un error… y por eso debo solucionarlo antes de casarme. No quiero ir a la cárcel por bígama.
Un murmullo incómodo recorrió