Alan Lombardi
La furia es una bestia silenciosa que vive en la base de mi cráneo, pero hoy, esa bestia ha roto sus cadenas. No he dormido ni un solo segundo. He pasado la noche entera en vela, sentado en el sillón frente a nuestra cama, observando a Mía. La luz de la luna se filtraba por el ventanal del ático, iluminando de forma intermitente el brillo metálico y frío de la tobillera electrónica que rodeaba su tobillo. Ver ese dispositivo en su piel blanca, en la mujer que es mi mundo entero,