Mía Miller
El frío del metal no estaba en mis muñecas, sino en mi alma. Mientras caminaba hacia la patrulla bajo el bombardeo incesante de los flashes, sentí que cada paso que daba me alejaba de la mujer poderosa que había intentado ser y me devolvía al papel de la hija traicionada.
Alan estaba a mi lado, una fuerza de la naturaleza contenida por el respeto que le tenía a mi decisión. Él quería quemar el edificio allí mismo, quería usar su influencia para detener el mundo, pero yo lo detuve c