Capítulo 70: Protección inesperada.
No dejaba de pensar en cómo Max me robó hasta el último aliento de mi cuerpo, en cómo me dejó seca luego de haberlo hecho como locos en París, nuestros cuerpos fundiéndose y nuestro ser convirtiéndose en uno solo.
Era extremadamente magnífico, amaba a Max con cada molécula de mi ser y eso no cambió en lo absoluto, pero en mi interior aún titubeaba la conversación que tuvimos con su abuelo.
★Recuerdo.
—Soy viejo, pero lo recuerdo. Cuando tenías 20 años, decías que estabas muy emocionado porque