★Max.
Cuando por fin me dieron de alta del hospital, ansiaba estar junto a Hanna. Pero, para mi desgracia, mi amada suegra estaba en casa.
Ella se propuso, junto con la esposa de Aless, cuidar de mí.
Parecían dos brujas, ni siquiera me dejaban levantarme de la cama sabiendo que ya estaba bien. Pero esto también se aplicaba para Hanna, quien se encontraba en las últimas etapas de su embarazo y pronto daría a luz a nuestros hijos.
—Deberíamos decirles que se vayan —le dije a Hanna, frustrado por