MARSHALL
cansado me dejé caer en la silla, supongo que la expresión en mi cara desagradable porque luego de analizarme el rostro preguntó:
—¿No estás feliz de verme?
—Lo estoy.
—Se nota— ironizó frunciendo levemente sus cejas—¿está enfadado por algo?
—No, sólo estoy cansado—suspiré—mejor cuéntame ¿que tal te ha ido?— no es como si me importara en realidad, no estoy de humor para un interrogatorio.
—Bien, fue lindo tomarme un descanso de la manada— habló sonriendo.
—Pues bienvenida.
—Cuéntame d