Los golpes en la puerta me dieron el agradable saludo de los buenos días—Sarcasmo—me moví de la cama a para estirarme, al tocar a mi lado noté que ya no estaba conmigo, me fue inevitable no decepcionarme al saber qué Marshall se había ido. Ni siquiera recuerdo en qué momento me había quedado dormida .
Los golpes en mi puertas volvieron a sonar, así que de mala gana me puse de pie y la abrí.
—Buenos días—Saludé de malas ganas y con una sonrisa falsa—¿Puedo ayudarte en algo?—le pregunté al chico