Perdí la cuenta de todas las noches y veces durante el día que le pedí a Alessandro el cese de esa guerra, haciéndole mención de que era algo tonto continuar con una matanza de su gente, pero nunca me hizo caso. Solo se enojaba y me pedía no hacerle mención de aquello de nuevo, a veces solo deseaba gritarle que yo era una Napoli, pero seguro lo tomaría como un chiste, se reiría o se quedaría mudo para luego soltar una buena carcajada y decirme que le hacía falta algo de gracia en sus días, no m