Flor Pérez
Me desperté temprano, no podía seguir durmiendo, por lo que bajé a poner café y caminar por el jardín. No lo puedo negar, la casa tiene su encanto, obviamente no se parece en nada a la enorme mansión donde vivía con Christian.
En este lugar se respira tranquilidad y claro olor a humedad del bosque.
Anoche, mientras observaba a Christian, recordé una escena que me hizo sentir incómoda, así que hoy, al despertar, no quise quedarme ni un minuto más en esa habitación.
Blanca me ha ayudad