Flor Pérez
Luego de asearme, finalmente salgo de la habitación y voy a la cocina, mi niño, mi hermoso príncipe, me lleva de la mano, veo que Samy ya está desayunando, tan pronto me ve, se baja de la silla y se abalanza hacia mí.
- ¡Mamita! ¿Ya estás lista? ¡Papá, no debe tardar en llegar! ¡Vamos, desayuna! -dice mi hija y casi me tira de tanto jaloneo.
Nunca pensé que a mis hijos les hiciera tanta falta conocer a su padre. La imagen que tengo de Christian dista mucho de lo que mis niños ven ahor