—Te voy a contar la cruda verdad, Christian… ¿Sabes? Tú prácticamente me debes todo lo que tienes. ¿Acaso crees que no sé que tienes negocios del otro lado del charco? ¡Por favor!
Te he dejado hacer lo que quieras, pero eso no quiere decir que no sepa tus movimientos; ahora bien, sí, Christian, sí, yo tengo un interés especial en Flor, no sabes cuántas ganas tengo de que ella sea mía. —admitió Kevin con una sonrisa lasciva.
—¡ERES UN MALDITO DEGENERADO! ¿CÓMO PUEDES?
—¡Puedo y quiero! Tú eres el