Y ahí estaba Valeria en el supermercado de la calle Génova era un lugar pequeño, pero muy surtido. Era de esos lugares que mezclaban frutas orgánicas con revistas viejas y una cajera que sabía todo de todos.
Valeria no esperaba encontrarse a nadie. Mucho menos a él.
Vestía casual jeans, zapatillas y una sudadera negra. Con el cabello recogido en una trenza floja. Apenas había salido a comprar café, pan y algo dulce para la abuela.
—Pensé que eras una aparición.
La voz la tomó por sorpresa.