Mundo ficciónIniciar sesión¿Qué piensas cuando escuchas la palabra “guerra”? Apuesto a que más de una mala definición se asoma por tu cabeza, y no te equivocas en ninguna. Pero, si tuviéramos que concluirla en una sola, creo que “muerte” es lo más apropiado. Los betas se han revelado contra los alfas. Cansados de ser ignorados y tomados a la ligera, han decidido que su única opción es la violencia. No hay límites. No hay conciencia. No hay piedad. Alfas se preparan para lo que viene y los omegas no tienen otra opción más que pelear. La guerra ya viene, no hay manera de escapar, no hay opciones. Si ahora pinta todo mal, imagínate enamorarte en medio de todo este caos.
Leer másTres de los siete edificios estaban en llamas, las personas corrían de un lado a otro mientras unas camionetas blindadas llegaban sin parar y hombres uniformados bajaban armados hasta los dientes. El sonido de disparos junto con los gritos llenó el campo y la pelea comenzó. -¿Qué está pasando?—preguntó Marcus alarmado. Craig no contestó, seguía mirando el perímetro buscando una manera de llegar a los vehículos para salir de ahí lo más pronto posible, pero sus posibilidades de huir disminuyeron cuando al menos cinco lobos enormes aparecieron. Los reclutas peleaban y ponían en práctica su entrenamiento. Ambos bandos se enfrentaban con armas, garras y dientes luchando sin parar por sus vidas. Pero un cuarto edificio estalló encendiéndose inmediatamente y Craig supo que así, es como se veía la guerra. -Escúchame bien—dijo llamando la atención de Marcus—Vamos a tener que atravesar todo eso si queremos llegar hasta el estacionamiento para dar la orden de retirada. No importa lo que pase,
¿Qué se supone que debía sentir? ¿Miedo? ¿Enojo? ¿Felicidad?Quizás, era un poco de todo.Una parte de su corazón estaba inmensamente feliz, porque tenía que admitirlo, por supuesto que se había imaginado teniendo una familia con Craig. Las fantasías sobre el momento en que decidieran tener hijos habían aparecido en su mente desde que comenzaron a hablar sobre vivir juntos. Pero no era así como quería que pasaran las cosas.Estaban en medio de una guerra, no era el momento para traer hijos al mundo.-Marcus, ¿qué tienes?La voz de Craig lo hizo levantar la vista del libro que supuestamente leía para pasar el tiempo.Estaban en la oficina de Craig, eran alrededor de las once de la noche y Craig seguía trabajando. Marcus había insistido en hacerle compañía y decidió matar un poco el tiempo pretendiendo que leía, pero solo intentaba encontrar las palabras correctas para darle a Craig la noticia de que iba a darle un hijo.-Craig, ¿podemos hablar?Inmediatamente Craig se levantó de su sil
Y así, mientras unos se dejaban llevar por el odio y el rencor, Craig y Marcus se amaron sin pausas por las siguientes dos semanas.Los primeros días eran felicidad pura, los demás, se sintieron como el paraíso mismo.Marcus despertó una vez más al lado de Craig, desnudos y abrazados, con un ligero adormecimiento en su zona pélvica, pero inclusive ese “dolor” lo hacía feliz. Craig lo hacía inmensamente feliz.-Buenos días—dijo Marcus como tomas las mañanas.-Buenos días—le respondió Craig apretándolo más a sí mismo. Lo único malo de sus mañanas, era cuando Craig terminaba por levantarse para ir a correr. Pero cuando volvía, lo despertaba con un sinfín de besos por toda su cara. Y si se daba la ocasión de que Craig llegara cuando Marcus tomaba un baño, simplemente se le unía y le daba el mejor mañanero de su vida. Lo curioso, es que Marcus siempre pensaba en ese término, no importaba cuantas mañanas sucediera.Pero ese día en especial, había algo diferente. Mientras Marcus tomaba su b
Un mes.Un mes desde que Craig se había ido.¿Cuánto tiempo más tendría Marcus que esperar para que Craig regresara? Su cuerpo ya no lo soportaba, se celo había pasado hace una semana y se sintió como el mismísimo infierno sin él.Ya era el fin de otro día, el entrenamiento había llegado a su fin. Sus compañeros lo habían invitado a cenar pero él seguía sin poder probar bocado. Era el colmo.-¿A dónde vas? Conocía esa voz demandante. No tenía ganas de discutir con Eric, ni siquiera volteó a verlo cuando pasó por delante de él. Escuchaba sus pasos siguiéndolo así que aumentó la velocidad hasta que vio un carro estacionado al frente de las oficinas de la base. Se notaba que era un auto lujoso, pero no recordaba haberlo visto.Y si… ¿Y si era Craig?Comenzó a correr en dirección a ese lugar hasta que diviso a tres personas. Los conocía: eran Eliza, Garret y Ann.¿Qué estaba haciendo ella ahí?-Déjame pasar. ¡Quiero hablar con Craig!—gritó desesperada.-Ya te dije
Último capítulo