ADELA
Ese hombre me ha llevado al paraíso y este acaba de escupirme en el invernadero del salón de celebraciones.
Estar con él es como practicar un deporte de riesgo. Solo siento la adrenalina, el vértigo y esa sensación de que, en cualquier momento, puedo perder el control.
Mis piernas se sienten como gelatina y apenas consigo mantenerme en pie. Hyeon lo nota enseguida y me sujeta por la cintura para ayudarme.
Entre risas, me bajo el vestido y él me dedica una sonrisa que consigue revolverme t