Adela
Los días con el señor Kang se habían convertido en una auténtica prueba de resistencia. Y desde que nos conocimos han pasado casi dos meses.
Desde que abría los ojos por la mañana hasta bien entrada la madrugada, mi vida parecía girar únicamente a su alrededor. A veces tenía la sensación de que me había convertido en una especie de criada de lujo en lugar de la responsable de atención VVIP de uno de los hoteles más exclusivos de Seúl.
Nada era suficiente para él.
La almohada era demasiado