GABRIEL
La observo durante unos segundos.
La tensión de hace apenas unos minutos ha desaparecido de su rostro. Por primera vez desde que entró en mi despacho, no me mira como si fuera un desconocido.
Sonrío.
—Ahora sí... vamos a hablar de las cosas importantes de verdad. ¿De acuerdo?
Ella asiente con un gesto casi imperceptible asi que rodeo la mesa y me detengo a su lado.
Despacio y sin prisas.
Le aparto un mechón de pelo detrás de la oreja y acaricio su mejilla con el dorso de los dedos