GABRIEL
La miro durante un segundo más.
Después de tantos días imaginando mil motivos distintos para su rechazo, jamás se me habría ocurrido pensar que ella pensaba que Fabiola es mi prometida. ¿Por eso pensaba que era un mentiroso?
No puedo evitarlo y una carcajada escapa de mi garganta.
Ángela abre mucho los ojos, completamente desconcertada.
—¿Te hace gracia?
Niego con la cabeza mientras intento contener la risa.
—No. Bueno... sí, un poco. Esa mujer no es mi prometida. De hecho, ya te dije q