ADELA
Es domingo.
Pero no un domingo cualquiera. Es el primero que tengo libre desde hace semanas. Es la época del año con más eventos en el hotel, así que llevo semanas encadenando jornadas de más de diez horas sin apenas darme cuenta de lo rápido que pasan los días.
Y, bueno... si puedo pasar más tiempo en el hotel, mejor.
Al principio no me sentía cómoda viviendo en casa del señor Kang. No era mi hogar y, desde luego, él tampoco era mi ‘novio de verdad’ aunque él pensara lo contrario.
Ademá