Hyeon
Lejos de molestarme, la mirada de puro odio que me lanzó aquella mujer me resultó sorprendentemente agradable.
Hacía mucho tiempo que nadie lograba despertarme el más mínimo interés. Tal vez debería compadecerme de ella, pero no lo hago. Al contrario. Decido que voy a seguir molestandola, ponerla a prueba.
Al fin y al cabo, se lo ha buscado.
Podría haberse marchado cuando Jun se lo indicó, pero insistió en aferrarse a aquel absurdo protocolo como si fuera una cuestión de vida o muerte.
Est