Adela
Los últimos días habían sido un caos absoluto.
Habíamos preparado una de las suites más exclusivas del hotel hasta el último detalle. También intentamos averiguar los gustos del cliente, aunque la información en internet era prácticamente inexistente. Seguramente él mismo se había encargado de mantener su vida privada fuera del alcance de cualquiera. Lo poco que encontramos era sobre su familia: dos hermanos mayores, varios tíos y un tío abuelo especialmente extravagante. Todos ellos eran