Adela
Casi salí disparada del hospital cuando termino de darse placer…
Nunca había experimentado algo así; mi cuerpo reaccionó a él antes incluso de que mi mente lo procesara. El recuerdo de él —su piel cálida, la forma exacta de su boca al deshacerse— me golpea con fuerza, y sin pensarlo, mis muslos se mueven contra el asiento del autobús en un ritmo involuntario.
Es hermoso, pienso, y lo peor es que lo sabe. Estoy segura que sabe su efecto en las mujeres.
Sacudo la cabeza bruscamente, como s