SAMUEL
Pero hay otra parte. Una parte oscura y egoísta que se retuerce cada vez que pienso en ellos juntos. Que imagina sus manos tocándola a ella, sus ojos mirándola, su boca besándola. Y esa parte duele. Duele como la herida en mi mano, pero más profundo.
—Sé que Samuel está confundido ahora —continúo, esforzándome por sonar convencida—. Pero sé que te amará mucho. Te va a amar como mereces.
Las palabras saben a mentira. No porque no desee que eso pase. Sino porque en el fondo, en ese lugar q