SAMUEL
Lucas traga saliva. Gael se endereza. Bastián aprieta las baquetas.
—Tienen talento —prosigue Carlos—. Mucho. Pero el talento sin disciplina no sirve. El talento sin compromiso se diluye. Y yo no estoy aquí para perder mi tiempo.
—No lo vamos a defraudar —dice Lucas, con firmeza.
Carlos levanta una mano.
—Déjenme terminar. Les voy a dar una oportunidad. Una sola. En esta industria, las segundas oportunidades no existen. Si la desperdician, no habrá otra puerta que se les abra. ¿Lo entien