SAMUEL
No fui al departamento de Lucas. No podía después de lo que hice, después de ver la sangre de Bastián en mis nudillos, después de sentir esa rabia que aún me quema por dentro… no podía sentarme frente a ellos como si nada y mirarlos a la cara, mucho menos mantener la calma con el alcohol de por medio, fingiendo que todo estaba bien.
Lo que viví aún está fresco la herida sigue sangrando.
Así que conduje sin rumbo por un rato. Calles vacías, semáforos en rojo que crucé sin mirar, la ciudad