VALERIA
—Usted no sabe nada, señora.
—Sé lo suficiente, Valeria —responde Brigitte, y su voz se vuelve más cortante—. Tu madre era una mujerzuela y eso es lo que tú eres. Te lanzaste a los brazos de un hombre mayor solo por beneficios. Ya tienes lo que buscabas. Fama a costa de un hombre que el mundo detesta por tus mentiras.
—La que vive engañada es usted —respondo—. Sin duda, usted y Damián son tal para cual.
—Damián no es un hombre perfecto. Pero lo conocí muy bien. Sabía de sus debilidades.