Su rostro mostraba una frialdad sin reservas, lo que hizo que todas las autoproclamadas bellezas se retiraran derrotadas.
La expresión fría del hombre se volvía cada vez más gélida cuando, en ese momento, sonó su teléfono. Era Balbino llamando, gritando furiosamente por teléfono: —¡Maldito, ha ocurrido algo grave! ¿Dónde estás ahora? ¡Vuelve de inmediato!
—Todavía no has muerto. ¿Qué cosa grave puede haber en la familia Sánchez?
—Tú… cof…cof…
Balbino emitió un estremecedor y violento sonido de