Ahora, decir cualquier cosa era inútil. Solo quedaba volver a cautivarlo con la ternura de una mujer.
Luisa levantó la mirada, con ojos acuosos y llenos de emoción, observando fijamente el perfil impecable de Manuel. Una lágrima temblorosa en la comisura de sus ojos parecía a punto de caer.
—Manuel, sé que lo que hice estuvo mal, te lastimé. Pero, ¿realmente puedes negar completamente mis sentimientos por ti? Si no hubiera arriesgado mi vida para salvarte en ese momento, ¿cómo habría sido tratad