Cinco minutos después, Manuel recibió una llamada de Luisa, quien afirmó tener en sus manos algunos datos muy valiosos de años anteriores y quería entregárselos en persona. Esos datos deberían ser las pruebas criminales contra Bruno.
—Hmm.
Manuel reflexionó por un momento y respondió fríamente. Al volverse al borde de la cama, sus grandes manos rodearon la pequeña cara de María, con los largos dedos acariciando suavemente sus labios tiernos. Un par de ojos oscuros destellaron con una emoción rep