PDV de Katerina
"Por favor", me había escuchado decir, cediendo. Algo que juré nunca hacer. Le había suplicado al hombre que se suponía que debía odiar en ese momento que me follara. Como si fuera una gallina en época de apareamiento sin ningún control.
Pero no pude encontrar en mí la voluntad de importarme. Al menos no en este momento. Todo lo que necesitaba en ese instante era la liberación alucinante y arrasadora que sus dedos prometían darme.
Mauricio deslizó sus dedos de vuelta a mi coño