Capítulo 13. Se acabaron las advertencias
Capítulo 13. Se acabaron las advertencias.
Intenté acelerar mi paso todo lo que pude para entrar rápidamente a la casa. Pero Lucien no se apartaba de mí.
Subí las escaleras a trompicones y, cuando estaba a un paso de la puerta, Lucien me acorraló contra la pared.
—No me gustan que me desafíen, pequeña. Y tú ya lo has hecho en tres ocasiones...
—No, eso no es así... —respondí, interrumpiéndole.
—¿Acaso te he dado permiso para hablar? —dijo, poniendo un dedo sobre mi boca para que me callar