71. Solo dímelo.
Un ruido insistente, como el rasgado lento de una tela resistente, comenzó a filtrarse en el sueño de Evdenor. Primero fue un susurro lejano, luego más claro, molesto. Dio media vuelta en el jergón, buscando la comodidad perdida y el calor del cuerpo que había tenido junto a sí. Su mano palmeó el espacio a su lado, buscando la forma familiar de Eryn.
Encontró solo el vacío y la paja fría.
El pánico fue instantáneo, un latigazo de adrenalina que lo despertó por completo. Se incorporó de golpe