55. Crisis en el castillo.
La noche del banquete de despedida se desarrollaba bajo un manto de tensión apenas disimulada. Para los cortesanos, era otro evento protocolario; para Celestine, el escenario de su triunfo o su fracaso definitivo. Todo estaba calculado al milímetro: su vestido, sus joyas, cada sonrisa forzada. Y, para su alivio, un elemento clave de perturbación estaba ausente: el sirviente de cabello castaño, Eryn, no estaba por ninguna parte. El campo estaba despejado.
La cena transcurrió, luego los bailes, y