44. Conexión Mágica.
La escena en el establo era un eco siniestro de la pesadilla de Eryn. El aire, cargado con el olor dulzón y metálico del aceite, se mezclaba con el aroma a heno seco. La mujer yacía en el suelo de tierra, su belleza congelada en una paz antinatural.
—Otra mujer —resumió Evdenor, su voz un susurro áspero mientras observaba el cuerpo. Sus puños se apretaban y soltaban a sus costados—. Joven, igual de hermosa, piel morena y bien cuidada. Encontrada en uno de los establos de la ciudad.
Lean, arrodi