Mundo de ficçãoIniciar sessãoClara despertó con la cabeza latiendo y la garganta seca, como si la noche anterior hubiera dejado una marca que no se borraría con agua ni café. La luz de la mañana se colaba por las cortinas y le recordaba, sin piedad, lo que había pasado: Marcus, sus manos, su respiración, la forma en que se habían perdido uno en el otro sin pensar. Cada recuerdo la hacía estremecer y una mezcla de deseo y culpa la mantenía rígida sobre la cama.
Se levantó lentamente, abrazando la almohada u






