Mundo de ficçãoIniciar sessãoClara casi no va.
Se lo dijo a sí misma mil veces mientras se miraba en el espejo, con el vestido negro colgado del hombro y la invitación sobre la cama como si pesara más de lo normal. No era su mundo. No era su gente. Y, sobre todo, no era una buena idea.Pero estaba cansada de ser siempre la que se aparta.La fiesta se celebraba en una finca enorme, de esas que parecen sacadas de una revista: luces cálidas colgando de los árboles, música suave, copas que nunca se






