*—Max:
Cuando volvió a la casa luego de ser sincero con su padre, Max no esperaba encontrarse con su madre justo ahí, de pie a un lado de la entrada
La luz tenue de la lámpara iluminaba su figura, destacando las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Se cubría la boca con una mano, mientras que con la otra sostenía a Pimpón, profundamente dormido en sus brazos.
Max sintió un nudo en la garganta.
—Mamá… —susurró, girándose hacia ella.
Su madre bajó la mano lentamente y le sonrió, aunque e