*—Max:
Era un hecho: Maximilian Bryant había renunciado a la presidencia del Grupo Bryant.
El día que salió de su oficina como alma que lleva el diablo, Tiffany—quien ocupaba el antiguo puesto de Antonella—fue la primera en esparcir la noticia. No pasó mucho antes de que el rumor se esparciera como pólvora, rebotando de boca en boca hasta llegar a los oídos de su padre. Porque, obvio, ¿no?
Max suspiró con cansancio.
Después de días ignorando llamadas y mensajes, llegó el momento de dar l