*—Antonella:
Cuando Antonella volvió a la conciencia, sintió como si su cuerpo estuviera hecho de plomo. Su cabeza latía con un dolor sordo y constante, su mejilla ardía como si siguiera recibiendo el golpe una y otra vez, y un cansancio profundo se asentaba en cada fibra de su ser. No quería moverse. No quería abrir los ojos. Solo quería hundirse en la nada, desaparecer, dejar de sentir todo aquello que la estaba destruyendo por dentro, pero la realidad no se desvanecería solo porque el