*—Antonella:
Esto no podía seguir así.
Era su tercer día levantándose temprano, fingiendo que iba a trabajar y pasando las horas en el apartamento de Camila, refugiada en su propio caos. Se sentía atrapada en una mentira que no sabía cómo afrontar. Sabía que debía ser sincera con sus padres, pero el miedo la paralizaba.
Tarde o temprano, todo saldría a la luz, y cuando lo hiciera, la caída sería aún peor.
Antonella suspiró, tomó el control remoto y apagó la televisión, que había mantenid