*—Antonella:
Antonella se quedó en la cama mientras Max se preparaba. Sin darse cuenta, el cansancio la venció y se quedó dormida otra vez. Cuando despertó, la luz del sol entraba con más intensidad por las cortinas. Se giró y miró el reloj en la mesita de noche: pasaban de las diez de la mañana. Se había quedado dormida más de lo habitual y, además de eso, su estómago rugía de hambre.
Con un suspiro, se sentó en la cama y estiró los brazos, disfrutando de la calidez de las sábanas que a